Carta Abierta en Respuesta a las Afirmaciones sobre Margarinas y Aceites Vegetales .

Referencia: Video publicado en https://vt.tiktok.com/ZS9V2nWxs/
A quien corresponda y al público en general:
Recientemente ha circulado un video en la plataforma TikTok que expone diversas afirmaciones alarmistas e inexactas sobre la naturaleza y el procesamiento de las margarinas y los aceites vegetales en general. Como Gerente de Aseguramiento de Calidad especializado en la química analítica de lípidos, y con la responsabilidad de velar por la inocuidad y calidad alimentaria en instalaciones de alto nivel industrial como Planta Numar, considero un deber ético y profesional aclarar estos conceptos desde una perspectiva técnica, científica y accesible.
La industria alimentaria moderna se rige por las Reglamentaciones Locales (como los Reglamentos Técnicos Centroamericanos) así como Normativas Internacionales sumamente estrictas (tales como la FSSC 22000). Los procesos e ingredientes que utilizamos tienen un propósito claro: garantizar que los alimentos que llegan a su mesa sean inocuos, de calidad y nutritivos.
A continuación, desmiento los mitos planteados y explico la verdadera ciencia detrás de nuestros productos:
1. El mito de las grasas vegetales refinadas como “dañinas”
El video sugiere que el proceso de refinación convierte a las grasas en algo perjudicial. Esto es completamente falso. La refinación es, en realidad, un proceso de purificación. Los aceites extraídos de las plantas en su estado “crudo” contienen impurezas, gomas y ácidos grasos libres que se queman fácilmente al cocinar y que pueden dar mal sabor. Refinar un aceite significa limpiarlo para garantizar que sea inocuo para el consumo humano, tenga un sabor neutro y un punto de humo resistente a las altas temperaturas de la cocina. Además, la tecnología ha evolucionado drásticamente: hoy en día, las margarinas de calidad se elaboran mediante procesos avanzados que eliminan el uso de las grasas que contengan ácidos grasos trans, ofreciendo un perfil rico y balanceado de grasas saturadas/insaturadas que son beneficiosas para la salud cardiovascular.
2. ¿Por qué añadimos antioxidantes al aceite?
Las grasas y aceites son susceptibles a un proceso químico llamado oxidación (lo que comúnmente conocemos como enranciamiento). Cuando el aceite entra en contacto con el oxígeno del aire, la luz o el calor, sus moléculas comienzan a degradarse. Si no interviniéramos, el aceite se echaría a perder rápidamente, generando un sabor desagradable y compuestos que a largo plazo sí podrían ser dañinos para el cuerpo. Los antioxidantes actúan como un escudo protector. Su función es neutralizar esta reacción química, manteniendo el aceite fresco, seguro y manteniendo intactas sus propiedades nutricionales desde que se envasa hasta que usted lo utiliza en su sartén.
3. La necesidad vital de los preservantes en la margarina
A diferencia de un aceite puro (que es 100% grasa), la margarina es lo que en química llamamos una emulsión de agua en aceite, es decir, contiene una fase acuosa (usualmente entre un 20% y un 60% de agua dependiendo el tipo de margarina). En cualquier alimento donde hay agua y nutrientes, existe el riesgo natural de que crezcan microorganismos como bacterias, levaduras y mohos. Los preservantes no son “químicos misteriosos”; son barreras de seguridad rigurosamente controladas y avaladas por las autoridades de salud. Se añaden para garantizar la calidad microbiológica del producto durante toda su vida útil, asegurando que la margarina no se contamine ni se eche a perder, especialmente porque es un producto que entra y sale del refrigerador constantemente en el hogar.
4. El colorante betacaroteno: idéntico al natural y nutritivo
Finalmente, se suele criticar el color de la margarina. Tras el proceso de refinación, las grasas puras suelen quedar de color blanco o muy pálido. Para darle ese tono amarillo o dorado que resulta apetitoso y tradicional, se añade betacaroteno. Lejos de ser un aditivo perjudicial, el betacaroteno es un pigmento idéntico al natural, es la misma molécula que le da el color anaranjado a las zanahorias o el que está presente de forma natural en el aceite de palma. Aún más importante, el betacaroteno es “provitamina A”; esto significa que el cuerpo lo convierte en Vitamina A, aportando un beneficio nutricional real al consumidor.
En conclusión:
La formulación y producción de margarinas y aceites vegetales no es un ejercicio de añadir aditivos al azar para abaratar costos o dañar la salud. Es una ciencia precisa, respaldada por la química analítica y por exhaustivos controles de calidad. Fomentar el miedo mediante la desinformación ignora el rigor científico que protege al consumidor diario. Los aceites vegetales y las margarinas refinadas de alta calidad son opciones inocuas, estables y excelentes compañeras dentro de una dieta equilibrada.
Atentamente,
Gerencia de Aseguramiento de Calidad
